Casillas engrandece el título
La disputa de una Eurocopa con final feliz se convierte en un álbum para los recuerdos. Entre el cuerpo técnico y los internacionales se podrían juntar fotos inolvidables. Unas en público y otras en privado. Las hay de todos los gustos, colores y sabores. Desde Íker levantando la Copa de manos del mítico Michel Platini a Casillas hablando con el colegiado para que pitase el final. “Pite ya. !Árbitro, respeto, que vamos cuatro a cero!”

Un gesto de deportista, que sabe lo que duele un gol en este tipo de escenario. Un aplauso sonoro porque esa deportividad, esa humanidad es la que se transmite en los días que ha durado este convivencia, cuya origen viene de mucho tiempo atrás. Esta es la selección española. Un vergel de humanidad, de humildad. Ver al capitán de España saludando a todos los italianos antes de entrar de lleno en la celebración con sus compañeros solo tiene una lectura posible. Póngale el calificativo que quieran, adáptenlo a la circunstancias de la derrota porque Casillas sabe lo que es volver a su país con la cara desencajada, la mirada perdida y un nudo en la garganta.
Esta selección ha logrado un reconocimiento unánime mundial. Y si el entrenador es Don Vicente este equipo es Doña Selección. Han hecho vibrar a un país al completo a la vez que ha mantenido y fortalecido los valores que se le presuponen al fútbol. Leer los titulares de elogio al triunfo en la Eurocopa en las principales cabeceras del mundo a modo de reconocimiento sirve para robustecer la unión en el grupo pese a que algunos, en determinados momentos, pusieron en duda la valía de esta selección. !Qué tomen nota! Que España ha ganado la Eurocopa y ha dado una lección dentro y fuera del terreno de juego.





