El siete de España está de vuelta
¡¡¡Imposible sin vosotros!!! Con este mensaje grabado en una camiseta interior, acompañando a una fotografía de su mujer y sus hijas, David Villa quiso agradecer su regreso a la competición después de nueve meses de dura pelea para ponerse a punto. Atrás ha quedado mucho sufrimiento, muchas horas de piscina y de gimnasio… Demasiado tiempo en soledad para pensar y vislumbrar el final del túnel.

El Guaje apuró hasta última hora su incorporación a la Selección Española para disputar la Eurocopa de Polonia y Ucrania, pero la medicina desaconsejó su participación. El propio jugador fue el encargado de transmitir al seleccionador su baja. No podía. Su mente buscaba una excusa para decir que sí pero el cuerpo pedía más tiempo para recuperar las sensaciones idóneas que requiere la alta competición.
El golpe bajo tranquilizó a Villa. Sin la urgencia de la Eurocopa se tomaría la recuperación con otro espíritu. Se relajó y de la mano de su fisioterapeuta en el Barcelona afrontó la recta final. La más complicada, ya que aparece el cuadro de ansiedad por volver cuanto antes. Ese momento llegó en el partido de la Liga frente a la Real Sociedad.
Tito Vilanova, su ahora entrenador, evitó que entrase a escena cuando el partido estaba en su jugo. Fue una manera de quitarle responsabilidad y le dio entrada con todo resuelto. Mejor, menos presión y más facilidad para el lucimiento.
Acertó de pleno el técnico. Jugó los últimos minutos, el tiempo suficiente como para marcar un gol. Droga dura. El maná para un delantero. El gol. No hay mejor manera para volver a un campo de fútbol que celebrando un tanto. La familia Villa estaba de enhorabuena. Papa estaba de vuelta. También la familia azulgrana, el Guaje mantiene la pólvora. Y también la familia de la Selección porque el siete de España está de vuelta.
Foto © Carmelo Rubio





