En cada selección hay un número ingente de personas que trabajan a la sombra para que todo funcione a la perfección. Son los inquilinos de la trastienda. Uno de estos currantes es Antonio Limones. Sin duda, uno de los pilares que han sostenido la España de los títulos, que huye de las cámaras y de cualquier tipo de protagonismo. Su misión en el equipo es de las más complejas. Es el responsable de que toda la logística de desplazamiento y de convivencia en las distintas concentraciones funcionen a la perfección.

Su rutina vital pasa por elegir los escenarios en los que se entrenará el equipo y vivirá la selección en cada Eurocopa o Mundial. Y es un ‘top’ en su área. Previsor, antes del sorteo de la última Eurocopa ya contaba con dos cuarteles generales por si había que jugar en Polonia o Ucrania. Él y sus colaboradores encontraron los enclaves de Neustift, en Austria, o Potchefstroom, en Sudáfrica, por citar los más cercanos. Ubicaciones detectadas después de muchos viajes y de estrujar la amplia lista de contactos.










